Me gustaría iniciar este documento señalando una actividad que cada día se presenta con mayor intensidad al inicio de la formación universitaria en los estudiantes, me refiero a la “alfabetización de la tecnología”, la cual se esta convirtiendo en una meta explicita de la mayoría de las instituciones de educación superior a lo largo del país. Sin embargo es probable que pocos profesores, investigadores, alumnos y creadores de políticas educativas tengan una idea precisa de lo que significa esta frase.
En 1970 los funcionarios de la National Science Foundation acuñaron con precisión el término “alfabetización computacional” porque nadie podía definirlo… Es un término lo bastante amplio donde se podía unificar bajo un mismo techo todos los programas juntos [en la instrucción basada por computadoras][1].
Actualmente existe consenso en las instituciones de educación superior de iniciar procesos de alfabetización relacionados con las nuevas tecnologías y con la información. Hoy existe la necesidad de cambiar la forma en la que pensamos el alfabetismo, así como la comprensión de la lectura influenciada por la tecnología.
En su forma más sencilla, estar alfabetizado implica tener la capacidad para leer y escribir, aunque muchos autores señalan que además de estas tareas la persona alfabetizada debe ser capaz de leer con significado y de comprender lo que lee, así como interactuar con la tecnología de manera significativa (alfabetismo funcional).
Sin embargo la posición que asume la Asociación Internacional de Lectura, acerca del alfabetismo/competencia y la tecnología, sugiere que “las definiciones habituales de lectura, escritura, y visualización, así como las definiciones tradicionales de mejores practicas de instrucción – derivadas de una larga tradición de libros y otros medios impresos – será insuficiente”[2].
Pero si estar alfabetizado, en su significado más simple, es una tarea aún no concluida, qué decir de otros procesos de alfabetización. La literatura en el campo de la documentación recoge otros términos como: "alfabetización digital", "alfabetización computacional", "alfabetización informacional" y algunos otros como "alfabetización bibliotecaria", "alfabetización de Internet, "alfabetización de medios" e incluso "alfabetización hipertextual".
Si consideramos que la alfabetización, el proceso de capacitar para leer con significado y de comprender lo que se lee, es la base mínima para lograr acceso a la sociedad de la información, debemos reconocer el significado y la importancia que tienen los procesos de "alfabetización computacional", "alfabetización informacional" y el más avanzado la "alfabetización digital".
Sin pretender señalar todas las características de cada uno de estos procesos podemos indicar que, una persona alfabetizada en lo que a lo computacional se refiere, debería tener conocimientos básicos respecto de lo que la computadora puede hacer, y de los equipos periféricos que necesita para realizar ciertas tareas.
Además debería ser capaz de leer y comprender los mensajes que le envía el sistema operativo, tener la capacidad necesaria para crear documentos en procesadores de texto, realizar gráficos y cálculos con hojas de cálculo, copiar ficheros, traspasarlos a disco, diseñar, crear y gestionar, al menos de forma elemental bases de datos y ser capaz también de capturar imágenes digitales procedentes de cámaras o escáneres y editarlas y transformarlas para integrarlas en cualquiera de las aplicaciones anteriores. En síntesis, la alfabetización computacional es definida en términos relacionados con las habilidades para usar y manejar computadoras.
Por lo que se refiere a la alfabetización informacional implica la capacidad de las personas para trabajar en entornos de red e integrar en su ambiente local aquello que aprehende de los distintos sitios que visita. Además demanda la capacidad para detectar qué información necesita, conocer las distintas fuentes de indagación, distinguirlas en función de su valor, su calidad y su fiabilidad.
Pero, sobre todo, requiere de la capacidad de la persona para localizar, recuperar, aprehender, comprender, de forma crítica, la información que recibe en cualquier formato (gráfico, textual, audiovisual, etc.) e integrarla en su entorno local.
Por último, la alfabetización digital podría ser considerada como el nivel más completo en esta escala de aprendizaje ya que requiere de una base más o menos sólida de conocimientos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y estar alfabetizado tanto en el aspecto computacional como informacional.
Esto significa, poseer conocimientos y habilidades básicas sobre el uso de la computadora, así como de conocimientos para acceder a los servicios que ofrecen las redes de comunicaciones, conocimientos para comprender la información que se necesita y habilidades para realizar los procesos que se habrán de seguir para localizarla.
Por lo tanto, el primer desafío será ampliar nuestro propio concepto de la alfabetización tecnológica visto como una responsabilidad fundamental de la educación en un mundo computarizado.
Por otra parte debemos reconocer que el proceso de enseñanza a través de entornos virtuales de aprendizaje se esta convirtiendo en una meta que muchas instituciones de educación superior han puesto en práctica en sus políticas de desarrollo académico. Sin embargo son muchos los aspectos que aún se desconocen o están en vías de desarrollo.
Nadie pone en tela de juicio las ventajas que el aprendizaje de las tecnologías de la información y comunicación trae consigo, sabemos que estos sistemas tienen como principal sustento el fomentar en los estudiantes el aprendizaje de manera independiente. Sin embargo, en la realidad, nos enfrentamos con circunstancias más complejas de lo que deseáramos.
En párrafos anteriores, hemos destacado que para que el estudiante pueda acceder y utilizar la tecnología digital se le debe fomentar ciertas actitudes, valores y habilidades entre las que destacan la autonomía de su propio conocimiento, la búsqueda y encuentro de nuevas formas de aprendizaje, y la autocrítica, con el objetivo de valorar la certidumbre o por lo contrario la duda de los aprendizajes obtenidos en la red.
Pero tal vez hemos caído en el error de pensar que con sólo dictaminar programas en los primeros semestres escolares, donde el uso de las tecnologías de la información y comunicación estén presentes, quienes las operan contaran con las características deseadas de manera automática, por decreto y norma; tal vez nos olvidamos que estos estudiantes han llevado hasta quince años de estudios presénciales, en donde quizás lo último que se les desarrolla es la autonomía responsabilidad y autogestión.
El objetivo de este artículo es contribuir a la reflexión de los nuevos perfiles y las nuevas aptitudes que deben reunir los usuarios de la información y el conocimiento, particularmente en relación con los requerimientos que demanda la lectura electrónica y la gestión del conocimiento.
En este artículo se expone, en primer lugar la importancia que actualmente tiene la tecnología como una de sus principales herramientas de trabajo y su impacto en la enseñanza y práctica de la lectura. Continuamos con un esbozo de la función de los hipertextos, la interactividad e hipervínculos que se usan, para justificar su validez como herramienta de enseñanza. En seguida destacamos la importancia de las competencias tecnológicas, comunicativas así como los métodos y procedimientos, técnicas necesarios que una persona requiere para leer en Internet. El artículo concluye con una serie de recomendaciones que le permitirán al estudiante aprender a leer en Internet.
La tecnología es un dilema Faustiano
Internet, correo electrónico, páginas Web, hipertexto ofrece a sus usuarios la posibilidad de enviar y recibir instantáneamente a través de todo el mundo, cartas, imágenes, examinar la riqueza infinita de información que le ayuden a escribir documentos, comprar libros, diseñar nuevos formatos de texto, lograr nuevos propósitos para la lectura, así como nuevas formas de interactuar con la información obtenida.
Sin embargo estas herramientas tecnológicas requieren de nuevas capacidades en el uso de la lengua escrita. Hay otros modos de hablar y de escribir que están siendo generados debido a estos medios, sin embargo, nuestra relación con las nuevas tecnologías no ha sido tan sencilla como se pensó. Cada nueva tecnología que sumamos a nuestro aprendizaje es una espada de doble filo, trayendo tanto efectos positivos como negativos que finalmente impactan en la sociedad.
La tecnología siempre se nos presenta como un dilema Faustiano: poder y beneficios inmediatos, por otra parte los efectos negativos, son a largo plazo, y sólo se registran con la experiencia.
Un ejemplo de está dicotomía tecnológica se presenta cuando analizamos las características que nos ofrecen la lectura textual a través de un medio impreso y la comparamos con la información obtenida por medio del libro electrónico.
En principio sabemos que un libro se organiza ante todo mediante la página, las páginas encuadernadas, cocidas y con tapas, de manera que formen una materialidad que se despliega en unidades, una a una, linealmente. Esta materialidad espacial del libro es, a su vez, la que organiza visualmente el texto que se “va viendo” y leyendo página a página, en una concreción bidimensional del libro[3].
Al contrario los libros electrónicos son transportables en otro sentido, que los libros en papel. Son bits y bytes, y en el espacio de un libro convencional podemos almacenar centenares de libros electrónicos. Al mismo tiempo son transportables virtualmente, como un potencial que se manifiesta cuando los descargamos desde cualquier lugar conectado a la red. Además no se degradan físicamente y son clonables de una manera exacta -simplemente digital.
Sin embargo, lo específico de los libros electrónicos, lo que verdaderamente lo distingue, más allá de sus desventajas o de las cualidades mencionadas, es que cambian las formas de leer y comprender lo que se lee.
Si pensamos que la lectura textual o virtual es una práctica fundamental para la adquisición de nuevos conocimientos, sujeta a diversas transformaciones históricas, sociales, grupales e individuales, el punto central de estas prácticas será la forma en la cual finalmente el lector se enfrente con el texto.
Por lo tanto, la destreza en las nuevas competencias incluyendo saber leer en Internet se convertirá en algo fundamental para interpretar y producir sentidos validos y valiosos en un nuevo documento en términos semióticos, histórico-culturales y tecnológicos, conformados en la red.
La lectura electrónica y los hipertextos otra opción para aprender
Internet y otros géneros textuales, están introduciendo cambios en los modelos habituales de enseñanza y aprendizaje, lo cual ha favorecido la presencia de otras formas de comunicarnos y de recibir información. De hecho, hoy estamos asistiendo a la presencia de nuevos modos de decir y de escribir, a nuevos modos de escuchar lo oral y también a nuevos modos de leer lo escrito.
Ahora, y por primea vez, las modalidades escritas, orales, y audiovisuales de la comunicación han quedado integradas en sistemas hipertextuales en los cuales el usuario tiene la posibilidad de crear, agregar, vincular y compartir información de fuentes diversas, proporcionando la posibilidad de acceder a documentos de manera no secuencial a diferencia de sistemas de información más tradicionales en los cuales el acceso es naturalmente secuencial[4]. Esta flexibilidad de acceso genera la posibilidad de navegación, personalización de presentaciones y anotaciones a los que podemos acceder por medio del Internet y de la World Wide Web. En los tiempos actuales donde la comunicación mediatizada electrónicamente es cada día más común, estar alfabetizado tiene que ver con la comprensión de cómo se combinan las diferentes modalidades en formas muy complejas, para crear significado. Por ello, los alumnos tienen que aprender a encontrarle sentido a la información que despliega la computadora, en los que intervienen todas las combinaciones de signos, símbolos, imágenes, palabras y sonidos.
El lenguaje ha dejado de ser sólo gramática, vocabulario y semántica, y ha pasado a abarcar también una amplia gama de sistemas de signos y códigos existentes en la sociedad en los que interviene la lectura, la escritura, el lector y el habla[5].
Lo que parece el mismo texto o género multimedia sobre papel o en la pantalla no es, funcionalmente, lo mismo. Tiene diferentes significados y por tanto exige diferentes habilidades para su utilización productiva. Además, funciona en redes sociales diferentes y para diferentes propósitos, como parte de diferentes actividades humanas.
La interacción multimodal consiste en un proceso en el cual diversos dispositivos y personas son capaces de llevar a cabo una interacción (auditiva, visual, táctil y gestual) conjunta desde cualquier sitio, en cualquier momento, utilizando cualquier dispositivo y de forma accesible, incrementando de esta forma la interacción entre personas, y entre dispositivos y personas. Para leer estos textos multimodales se necesita una gama interdisciplinar de métodos de análisis, en la que intervienen la lingüística, la semiótica, lo social, lo cultural, lo histórico y lo crítico.
Sin embargo para poder lograr este objetivo, se necesitan habilidades de interpretación y evaluación, ya que en Internet no sólo tenemos textos para leer, sino que a este formato del texto escrito se suman imágenes, sonidos y videos, que debemos aprender a comprender de manera reflexiva.
De esta forma con los hipertextos, la lectura se convierte en una acción cognitiva, interactiva, motivante, colaborativa y sujeta a verificar la credibilidad de los contenidos. Por tanto la lectura de textos, imágenes, iconos, sonidos mediados por la pantalla de la computadora, presenta al lector-estudiante nuevos elementos cuya comprensión rompe la condición de tiempo y espacio secuencial que los impresos tradicionales nos tenían acostumbrados. Ahora la lectura digital supera en mucho, no solo para recibir nueva información sino para buscarla, analizarla, leerla, comprenderla, gestionarla y así, generar nuevo conocimiento.
Este cambio generado por la interactividad que modifica la estructura mental del estudiante-lector en su conocimiento y subjetividad ocasionado principalmente por los entornos virtuales, debido a que éste, además de estar leyendo el contenido del documento, debe a la vez conocer la capacidad de organización y almacenamiento del sistema informático, la capacidad de creación y desarrollo del software y la forma en que el programa permite su conectividad con la red.
Debido a esto, el estudiante debe aplicar nuevas habilidades de aprendizaje visual para poder iniciar un proceso de multimedia de lecto-escritura. Por lo tanto, las técnicas de aprendizaje visual le proporcionan, un amplio apoyo para: clarificar su pensamiento debido a que este tipo de lectura le implica al usuario recordar la ruta trazada, reforzar la comprensión de la lectura cada vez que imprima un documento, relacionar los conceptos abordados a través de la lectura, integrar nuevo conocimiento e identificar conceptos erróneos y por lo tanto recomponer un nuevo documento.
Recapitulando, la hipervincularidad organiza, agrupa y conecta la información acata solo la estructura del hipertexto, lo que permite al lector acceder a una gramática no rígida de lectura abordada desde su interés y motivación, con esto se podrá operar de manera selectiva a la documentación. Es decir, la hipermedia se convierte en una obra abierta para poder efectuar una segunda escritura.
En síntesis, el estudiante-lector debe conocer y aplicar nuevos procesos de comprensión que le permitan desarrollar un razonamiento deductivo, competencias visuales-auditivas y psicomotrices así como desarrollar una planeación previa del trabajo.
Roberto Montes de Oca García
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
innova.rectoria@ujat.mx
Agosto de 2006
Bibliografía
[1] Douglas D. Noble en “Apresuramientos locos hacia el futuro: la sobreventa de la Tecnología educativa,” Educational Leadership, Noviembre de 1996, pp.18-23.
[2] Internacional Reading Association (2001). “Integrating literacy and technology in the currículum: A position statement (Integración del Lenguaje y las TIC en el Aula de Clase). http://www.reading.org/positions/technology.html
[3] Rodríguez, Illera José Luís. (2003). El libro electrónico.
[4] Balasubramanian, V. (1995): “State of the art review of hipermedia: issues and applications”.
http://www.isg.sfu.ca/~duchier/misc/hypertext_review/index.
[5] Snyder. I. (2001) “Hybrid vigour”: reconciling the verbal and the visual in electronic communication, en A Loveless y V. Ellis (eds), ICT. Pedagogy and the curriculum, Routledge Falmer, Londres, pag. 41-59.
